El garabato y la marimonda: personajes que se tallan a mano
La marimonda tiene orejas largas, nariz puntiaguda y una risa pintada que no se le borra. El congo lleva cuernos y colores que desafían el sol del mediodía. Detrás de cada uno de estos personajes del Carnaval hay un artesano que pasa horas tallando, lijando y pintando a mano, en talleres como El Garabato, en el barrio Las Nieves de Barranquilla.
En el taller de máscaras, los visitantes aprenden la técnica del papel maché: molde, capas de papel, secado, lijado y el color final. Cada máscara sale distinta porque cada mano deja su trazo. No es una manualidad: es un oficio que se transmite de generación en generación y que el Carnaval mantiene vivo.
Una máscara no se termina cuando está pintada. Se termina cuando alguien se la pone y se transforma.
Rafael Guerra, maestro artesano
Llevarse un pedazo del Carnaval a casa
Quien toma el taller se va con su propia máscara lista para la próxima fiesta —y con la historia de cada personaje contada por quien la talla. Es la mejor manera de entender que el Carnaval no empieza en febrero: se prepara todo el año, con las manos.


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