Butifarras de Soledad: el embutido que se volvió emblema
Hay pocas cosas que identifiquen tanto a Soledad como el olor de sus butifarras a la brasa. El embutido —carne de cerdo condimentada con especias secretas, embutida a mano y ahumada— es un emblema del municipio y un ritual de fin de semana: se compra caliente, se parte con la mano y se come con bollo, yuca y suero costeño.
En la fonda Don Prudencio, la tradición se mantiene intacta. El dueño cuenta que la receta llega de su abuelo y que el punto exacto del ahumado no se puede explicar con palabras: "se siente en las manos". Por eso, además de la cata, la fonda ofrece un taller completo donde los visitantes aprenden a moler, condimentar y embutir su propia butifarra.
La butifarra no se hace con receta. Se hace con memoria: cada generación le deja su sello.
Prudencio Salas, fundador de la fonda
Un plan perfecto para entender que la gastronomía del Atlántico no está solo en los restaurantes elegantes: está en los oficios que se mantienen vivos en los pueblos.


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