Soledad, la tierra donde la cumbia aprendió a caminar
Dicen los músicos que la cumbia tiene dos cunas: una en el río, donde nacieron sus ritmos, y otra en Soledad, donde aprendió a bailarse. El municipio, pegado a Barranquilla, respira folclor por cada esquina: hay academias que enseñan el paso básico a niños y abuelos, parques dedicados al ritmo y parrandas que no necesitan fecha especial para armarse.
La Academia de Danza La Herencia abre sus puertas a quien quiera aprender: clase de cumbia soledeña con música en vivo, corrección de pasos con paciencia y una cumbiamba final donde nadie se queda sentado. Y el Parque Cultural de la Cumbia ofrece el recorrido histórico por los lugares donde el ritmo creció, con fotos y relatos de las parrandas de antaño.
Un folclor que se enseña y se hereda
Lo más bonito de Soledad es ver cómo la tradición se transmite: los niños de los grupos folclóricos bailan con la seriedad de los mayores y los mayores bailan con la alegría de los niños. La cumbia no se estanca: se renueva cada generación sin perder su esencia.


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